Suficiente, Sr. Rivoira.
A comienzos de diciembre del 2009, cuando Héctor Rivoira asumió la conducción de Huracán, un mensaje basado en su condición de hincha, intentaba "ganarse" a la parcialidad del Globo. Al menos "caer" bien, entre los simpatizantes que venían de una descorazonada tremenda, resurgiendo de aquella tan "manoseada" final con Vélez y a continuación del desmantelamiento de aquel plantel.
Ni Ángel Cappa supo conducir el barco en semejante tempestad, y hablamos de barco, por no decir canoa, ya que el "navegable", se había quedado sin timón, sin mástiles y sin marineros de experiencia en medio de la tormenta, que habían invocado los dirigentes al desarmar la estructura del mismo.
Pasaron diez meses, dos pretemporadas, se armaron dos planteles con el consentimiento del técnico Rivoira. (no decimos que el "chulo" armó el equipo. Se conformó con lo que le trajeron. Condición obvia para ser D.T. del Globo) y aún no hay una solides en el juego, no hay rumbo y no hay futuro.
Si era lógico y se sabía que la venta de Paolo Goltz llegaba en cualquier momento, era tan difícil mantener al menos en el plantel a Eduardo Dominguez y a Gastón Esmerado, para no desarmar integramente la estructura defensiva del equipo. Nadie suponía que llegarían en su reemplazo Daniel Pasarella y Américo Gallego, pero Quintana y Britez Ojeda son muy inferiores a los nombrados en primer lugar y dejando de pensar en los "vericuetos" y "tranzas" económicas de nuestros tan dignos dirigentes, el esfuerzo, calculamos no sería la venta de "La Quemita" para mantenerlos en el club.
La última acertada incorporación fue la de Mario Bolatti por su rendimiento y repercusión. Pero a continuación fue un desfile permanente de profesionales más para un conjunto del Nacional B que para la competencia que exige la Primera División. La responsabilidad de los encargados en manejar "la billetera" y acercar jugadores, más el consentimiento y sometimiento del cuerpo técnico, sumado a la poca capacidad en la conducción, dirección y armado de un equipo de fútbol con Héctor Rivoira como cabeza visible al frente, lo sumerge directamente como responsable del momento actual por el que se "arrastra" Huracán.
Suficiente Sr Rivoira. En diez meses nos demostró a todos que sus conocimientos sobre el manejo y armado de un equipo de fútbol son muy limitados y precarios para estar al frente del Globo. Cambios de sistemas, de jugadores, de estructuras, de posiciones, de "chalinas" y sobretodos". El juego del si "me voy o me echan" no tiene crédito ni sustentabilidad. Las urgencias apremian y aunque haya que cambiar muchas cosas para que los vientos soplen desde otro sector, su amor por el conjunto de Parque Patricios, debe ser suficiente para darse cuenta que su lugar no está en "la quema".
Jorge Aja García.
domingo, 19 de septiembre de 2010
viernes, 17 de septiembre de 2010
El Globo siempre te ayuda.
Pasan los años y es imposible conseguir una victoria contra Gimnasia y Esgrima de La Plata. Y menos en la ciudad de las diagonales. No importa la situación que afronten ambos equipos durante el desarrollo del torneo. El "Globo" siempre pierde frente al "Lobo". Y así sucede desde 1986, el año que Huracán consiguió el último triunfo por 2 a 1 con goles de Herrero y el "toti" Iglesias.
El conjunto de Diego Cocca no había realizado ningún gol a favor en lo que va jugado del campeonato. Pero contra Huracán logró marcar tres y en consecuencia sumar tres puntos importantísimos en la lucha por la permanencia en primera división. Exagerado por lo demostrado durante el desarrollo y más aún si nos "paramos" en el minuto 35 del segundo período, cuando el arbitro Cristian Faraoni, por decisión del juez de linea, marcando una inexistente posición adelantada de algún jugador "quemero", anula un gol claro que podría haber sido el empate transitorio para el conjunto de Rivoira.
Inmediatamente llegó el segundo gol de Gimnasia en una definición "exquisita" de Hernán Encina, el mejor jugador del partido y todo se derrumbo para Huracán, que había jugado bien en la primera mitad mediante algunas interesantes proyecciones de Peña, logrando generar algo de buen juego junto a Montiglio y Luciano Nieto. Pero como contrapartida sufría los pelotazos cruzados que llegaban en la zona defensiva y que los marcadores centrales no podían controlar. De esta manera llegó la apertura por medio de Alvaro Navarro tras dejar sin reacción con un simple amague a Facundo Quiroga. Rinaudo mandaba en el circulo central y los tibios intentos de los jugadores visitantes quedaban solo en eso. En intentos
El Globo a continuación no pudo resolver la resistencia y tenacidad del equipo local y chocaba siempre contra sus propias limitaciones y cada abance era una torpeza detrás de otra. Pero por parte del local tampoco sabían como definir el partido hasta que un grosero error en la marca, sepultó las tibias intenciones de Huracán por lograr el empate.
Hasta dónde llega la responsabilidad de Héctor Rivoira en el mediocre desempeño de sus dirigidos. Si Machín se desborda en la marca pero no entrega correcto la pelota a un compañero o si Martinez se destaca por su voluntad pero jamás deja atrás a un rival. O el Roly define como un delantero temible frente a Banfield y en la siguiente presentación se pierde ante la marca de sus oponentes. Quizá hasta esta propuesta de ideas el "chulo" no influya en su responsabilidad como conductor.
Ahora, si de siete partidos la mitad juego con cuatro en el fondo y el resto lo hago con linea de tres y cambio laterales por medios y a esto le agrego la incertidumbre que genera colocar a un jugador en distintas posiciones en cada partido, ( Nieto ya se desempeñó como carrilero por izquierda frente a River, enganche en la segunda etapa frente a Quilmes y como doble cinco en La Plata junto a Machín), más una constante variación de protagonistas en el medio campo. No creo que la seguridad en sus "discípulos" sea una cualidad a destacar, porque el mensaje que se transmite desde la conducción es de una incertidumbre total.
En siete fechas aún no se ve una forma definida de juego. Los resultados no acompañan ni ayudan. Los arbitrajes en las dos últimas actuaciones fallaron cuando el resultado podría haberse modificado, pero la parte que toca asumir como responsabilidad propia sigue sin aparecer y las incógnitas son mayores fecha tras fecha.
Jorge Aja García.
Pasan los años y es imposible conseguir una victoria contra Gimnasia y Esgrima de La Plata. Y menos en la ciudad de las diagonales. No importa la situación que afronten ambos equipos durante el desarrollo del torneo. El "Globo" siempre pierde frente al "Lobo". Y así sucede desde 1986, el año que Huracán consiguió el último triunfo por 2 a 1 con goles de Herrero y el "toti" Iglesias.
El conjunto de Diego Cocca no había realizado ningún gol a favor en lo que va jugado del campeonato. Pero contra Huracán logró marcar tres y en consecuencia sumar tres puntos importantísimos en la lucha por la permanencia en primera división. Exagerado por lo demostrado durante el desarrollo y más aún si nos "paramos" en el minuto 35 del segundo período, cuando el arbitro Cristian Faraoni, por decisión del juez de linea, marcando una inexistente posición adelantada de algún jugador "quemero", anula un gol claro que podría haber sido el empate transitorio para el conjunto de Rivoira.
Inmediatamente llegó el segundo gol de Gimnasia en una definición "exquisita" de Hernán Encina, el mejor jugador del partido y todo se derrumbo para Huracán, que había jugado bien en la primera mitad mediante algunas interesantes proyecciones de Peña, logrando generar algo de buen juego junto a Montiglio y Luciano Nieto. Pero como contrapartida sufría los pelotazos cruzados que llegaban en la zona defensiva y que los marcadores centrales no podían controlar. De esta manera llegó la apertura por medio de Alvaro Navarro tras dejar sin reacción con un simple amague a Facundo Quiroga. Rinaudo mandaba en el circulo central y los tibios intentos de los jugadores visitantes quedaban solo en eso. En intentos
El Globo a continuación no pudo resolver la resistencia y tenacidad del equipo local y chocaba siempre contra sus propias limitaciones y cada abance era una torpeza detrás de otra. Pero por parte del local tampoco sabían como definir el partido hasta que un grosero error en la marca, sepultó las tibias intenciones de Huracán por lograr el empate.
Hasta dónde llega la responsabilidad de Héctor Rivoira en el mediocre desempeño de sus dirigidos. Si Machín se desborda en la marca pero no entrega correcto la pelota a un compañero o si Martinez se destaca por su voluntad pero jamás deja atrás a un rival. O el Roly define como un delantero temible frente a Banfield y en la siguiente presentación se pierde ante la marca de sus oponentes. Quizá hasta esta propuesta de ideas el "chulo" no influya en su responsabilidad como conductor.
Ahora, si de siete partidos la mitad juego con cuatro en el fondo y el resto lo hago con linea de tres y cambio laterales por medios y a esto le agrego la incertidumbre que genera colocar a un jugador en distintas posiciones en cada partido, ( Nieto ya se desempeñó como carrilero por izquierda frente a River, enganche en la segunda etapa frente a Quilmes y como doble cinco en La Plata junto a Machín), más una constante variación de protagonistas en el medio campo. No creo que la seguridad en sus "discípulos" sea una cualidad a destacar, porque el mensaje que se transmite desde la conducción es de una incertidumbre total.
En siete fechas aún no se ve una forma definida de juego. Los resultados no acompañan ni ayudan. Los arbitrajes en las dos últimas actuaciones fallaron cuando el resultado podría haberse modificado, pero la parte que toca asumir como responsabilidad propia sigue sin aparecer y las incógnitas son mayores fecha tras fecha.
Jorge Aja García.
sábado, 11 de septiembre de 2010
De local no se gana.
Comenzó decidido Huracán el partido. La buena triangulación entre Luciano Nieto, Martinez y Morales permitían un buen dominio sobre la visita Banfield. Así llegó el penal a favor del Globo que Rolando Zárate transformó en gol.
El "taladro", inmediatamente asumió la responsabilidad de ir en busca de la igualdad y tras un rebote que generó Monzón, luego de un tiro de Mendez, Carrusca puso las cosas como al principio.
Transcurrieron los primeros minutos del cotejo y aunque se repartían las acciones y las ocasiones en las áreas, siempre fue el conjunto del sur del gran Buenos Aires, el que impresionaba mejor. Su medio campo era superior en el juego y el despliegue de Quinteros, los tiros de media y larga distancia reiterados de Gabriel Mendez y la picardía de Walter Erviti eran la contracara de las imprecisiones de Ojeda, de Montiglio, y de Rodriguez. De todas formas el Globo se fue al descanso con el marcador igualado.
Luciano Nieto era lo más claro en el conjunto de Rivoira y tras un centro de su propia elaboración, el Roly Zárate recibió la pelota, dominándola con el pecho y tras un remate de zurda cruzado consiguió el segundo gol, recordando por la definición al mejor "Roly", aquel quizá que definía con asiduidad en otras épocas con la camiseta de Vélez.
Pero Ángel Morales pegado a la banda izquierda se había "auto borrado" del partido, el sector derecho del ataque quemero jamás fue utilizado, los "mal llamados" carrileros nunca se proyectaban, y la defensa era tan inestable como de costumbre, ya que Filipetto y Quintana no daban la tranquilidad necesaria ni a sus compañeros y menos a la gente que estaba en las tribunas del Ducó. Monzón ya había salvado en el primer tiempo tras un tiro bajo de Carrusca el posible segundo gol del conjunto de Falcioni y las confusiones aumentaban con el correr de los minutos. Quiroga llegó tarde a la marca de Zelaya y este de cabeza concretó el empate definitivo que de no ser por alguna tapada del uno local y en otra ocasion por el travesaño, estaríamos hablando de una derrota en lugar de un empate que vale mucho, ya que ni con los ingresos de Torres, Orlando y Soplán, ( este último sobre el tiempo de descuento ), Huracán arrimó peligro al arco de Bologna, el portero visitante.
Los minutos finales mostraron como claro dominador a Banfield y la vaguedad y displicencia volvían a ser el denominador común en el conjunto de Rivoira, que a pesar de su sacrificada labor durante todas las semanas, no logra imponer una idea de juego que sea característica de este equipo. De acuerdo al desarrollo, es valioso el punto conseguido, pero lamentablemente aún se nota la falta total de coordinación entre las lineas. Es posible que a pesar de la pretemporada en Mar del Plata y "parafraseando" al presidente de la institución, que hacía resaltar la contratación de nuevos valores, acoplados ya previo al viaje a la costa atlántica, los tiempos tanto para Héctor Rivoira y los dirigentes no sean los mismos que el de los simpatizantes.
Lógicamente la frialdad y perseverancia de los primeros sea algo totalmente contrario a la pasión y el amor por los colores de los segundos.
Jorge Aja García
Comenzó decidido Huracán el partido. La buena triangulación entre Luciano Nieto, Martinez y Morales permitían un buen dominio sobre la visita Banfield. Así llegó el penal a favor del Globo que Rolando Zárate transformó en gol.
El "taladro", inmediatamente asumió la responsabilidad de ir en busca de la igualdad y tras un rebote que generó Monzón, luego de un tiro de Mendez, Carrusca puso las cosas como al principio.
Transcurrieron los primeros minutos del cotejo y aunque se repartían las acciones y las ocasiones en las áreas, siempre fue el conjunto del sur del gran Buenos Aires, el que impresionaba mejor. Su medio campo era superior en el juego y el despliegue de Quinteros, los tiros de media y larga distancia reiterados de Gabriel Mendez y la picardía de Walter Erviti eran la contracara de las imprecisiones de Ojeda, de Montiglio, y de Rodriguez. De todas formas el Globo se fue al descanso con el marcador igualado.
Luciano Nieto era lo más claro en el conjunto de Rivoira y tras un centro de su propia elaboración, el Roly Zárate recibió la pelota, dominándola con el pecho y tras un remate de zurda cruzado consiguió el segundo gol, recordando por la definición al mejor "Roly", aquel quizá que definía con asiduidad en otras épocas con la camiseta de Vélez.
Pero Ángel Morales pegado a la banda izquierda se había "auto borrado" del partido, el sector derecho del ataque quemero jamás fue utilizado, los "mal llamados" carrileros nunca se proyectaban, y la defensa era tan inestable como de costumbre, ya que Filipetto y Quintana no daban la tranquilidad necesaria ni a sus compañeros y menos a la gente que estaba en las tribunas del Ducó. Monzón ya había salvado en el primer tiempo tras un tiro bajo de Carrusca el posible segundo gol del conjunto de Falcioni y las confusiones aumentaban con el correr de los minutos. Quiroga llegó tarde a la marca de Zelaya y este de cabeza concretó el empate definitivo que de no ser por alguna tapada del uno local y en otra ocasion por el travesaño, estaríamos hablando de una derrota en lugar de un empate que vale mucho, ya que ni con los ingresos de Torres, Orlando y Soplán, ( este último sobre el tiempo de descuento ), Huracán arrimó peligro al arco de Bologna, el portero visitante.
Los minutos finales mostraron como claro dominador a Banfield y la vaguedad y displicencia volvían a ser el denominador común en el conjunto de Rivoira, que a pesar de su sacrificada labor durante todas las semanas, no logra imponer una idea de juego que sea característica de este equipo. De acuerdo al desarrollo, es valioso el punto conseguido, pero lamentablemente aún se nota la falta total de coordinación entre las lineas. Es posible que a pesar de la pretemporada en Mar del Plata y "parafraseando" al presidente de la institución, que hacía resaltar la contratación de nuevos valores, acoplados ya previo al viaje a la costa atlántica, los tiempos tanto para Héctor Rivoira y los dirigentes no sean los mismos que el de los simpatizantes.
Lógicamente la frialdad y perseverancia de los primeros sea algo totalmente contrario a la pasión y el amor por los colores de los segundos.
Jorge Aja García
domingo, 5 de septiembre de 2010
Triunfo necesario y justo.
Si al minuto de comenzado el partido tras el cabezazo de Santiago Hirsig, el Globo ya perdía uno a cero, cómo se podía pensar en dar vuelta el resultado tras lo demostrado por este equipo en lo que va del torneo.
Me equivoqué. Huracán ganó y con justicia. Porque fue más que un tibio Quilmes que tan solo logró aquel gol y no tuvo otras claras situaciones como para aumentar la diferencia, salvo un tiro en el palo sacado de otro partido.
La labor durante el desarrollo del cotejo por parte de Mariano Martinez, resume lo que fue Huracán en este triunfo, el segundo en cinco fechas disputadas. Sacrificio, es lo más destacado en el conjunto de Rivoira y el delantero del quemero resume todo lo que la visita tuvo que correr, poner y luchar para conseguir dar vuelta un resultado complicado desde el arranque. Como decíamos justo, porque demostró lo que no había realizado en otras situaciones y con mucho coraje y empuje desde Montiglio, Machín, Britez Ojeda y las "embestidas" de Martinez, Huracán ya en el final del primer tiempo consiguió mediante la cabeza del "resistido" Carlos Quintana lograr la igualdad transitoria que ponía las cosas como desde el inicio.
El conjunto de Hugo Tocalli no cambió en su actitud y eso facilitó la tarea del Globito, que seguía aprovechando los espacios en el terreno de juego con orden y siempre intentando manejar el balón con criterio. Tras el ingreso de Peña en lugar de Quintana, lesionado, la defensa visitante paso de jugar de tres hombres a una linea de cuatro tradicional y Luciano Nieto al reemplazar a Machín le dio más presencia ofensiva, sin ser tampoco un equipo lanzado en busca del triunfo en forma desordenada.
Quilmes no lograba ser superior y los dirigidos del "Chulo" tenían una buena posibilidad para lograr una valiosa victoria que llegó tras un disparo del ingresado Nieto desde fuera del área colocando la pelota sobre el palo derecho de Emanuel Tripodi, arquero local. Quizá sorpresa para muchos, pero las alternativas del juego y la labor de los jugadores del conjunto de Parque Patricios hicieron que este triunfo fuera inobjetable.
Aunque sea repetitivo, pero sí muy oportuno el comentario, este éxito vale seis puntos, ya que no solo logra tres, sino también impide que un rival directo en la lucha por la permanencia pueda sumar.
Las declaraciones tras la finalización del partido por parte del actual técnico del Globo suenan a revancha, a venganza y a mediocridad. Dedicar un triunfo a aquellos que cuestionan su capacidad (yo soy uno de esos), para estar en una institución como Huracán, permite entrar en un juego de riesgo y desde su ubicación, más allá de una conquista, sería el indicado para demostrar cordura y templanza para manejar circunstancias pasajeras, ya que Héctor Rivoira es la cabeza de un grupo que por diferentes circunstancias le toca representar a la institución todos los fines de semana. Pero ni el entrenador actual ni aquellos que disfrutamos en los triunfos y sufrimos en las derrotas, somos los dueños de la verdad, tan solo una parte de miles de fanáticos, hinchas y socios que sumamos con nuestra gota de amor por el club que año tras año nos lleva parte de nuestros sentimientos.
Huracán sigue en la lucha. Hoy demostró capacidad para afrontar con temperamento un partido difícil en la teoría y más en la practica. Así serán casi todos los enfrentamientos de acá hasta que el próximo año el "bendito" promedio sepulte a los condenados. Todos queremos lo mejor por el Globo y cada opinión compartida o contraria suma para que este equipo pueda afrontar el futuro inmediato.
Jorge Aja García. (colaboró Santiago Aja Aleixo)
Si al minuto de comenzado el partido tras el cabezazo de Santiago Hirsig, el Globo ya perdía uno a cero, cómo se podía pensar en dar vuelta el resultado tras lo demostrado por este equipo en lo que va del torneo.
Me equivoqué. Huracán ganó y con justicia. Porque fue más que un tibio Quilmes que tan solo logró aquel gol y no tuvo otras claras situaciones como para aumentar la diferencia, salvo un tiro en el palo sacado de otro partido.
La labor durante el desarrollo del cotejo por parte de Mariano Martinez, resume lo que fue Huracán en este triunfo, el segundo en cinco fechas disputadas. Sacrificio, es lo más destacado en el conjunto de Rivoira y el delantero del quemero resume todo lo que la visita tuvo que correr, poner y luchar para conseguir dar vuelta un resultado complicado desde el arranque. Como decíamos justo, porque demostró lo que no había realizado en otras situaciones y con mucho coraje y empuje desde Montiglio, Machín, Britez Ojeda y las "embestidas" de Martinez, Huracán ya en el final del primer tiempo consiguió mediante la cabeza del "resistido" Carlos Quintana lograr la igualdad transitoria que ponía las cosas como desde el inicio.
El conjunto de Hugo Tocalli no cambió en su actitud y eso facilitó la tarea del Globito, que seguía aprovechando los espacios en el terreno de juego con orden y siempre intentando manejar el balón con criterio. Tras el ingreso de Peña en lugar de Quintana, lesionado, la defensa visitante paso de jugar de tres hombres a una linea de cuatro tradicional y Luciano Nieto al reemplazar a Machín le dio más presencia ofensiva, sin ser tampoco un equipo lanzado en busca del triunfo en forma desordenada.
Quilmes no lograba ser superior y los dirigidos del "Chulo" tenían una buena posibilidad para lograr una valiosa victoria que llegó tras un disparo del ingresado Nieto desde fuera del área colocando la pelota sobre el palo derecho de Emanuel Tripodi, arquero local. Quizá sorpresa para muchos, pero las alternativas del juego y la labor de los jugadores del conjunto de Parque Patricios hicieron que este triunfo fuera inobjetable.
Aunque sea repetitivo, pero sí muy oportuno el comentario, este éxito vale seis puntos, ya que no solo logra tres, sino también impide que un rival directo en la lucha por la permanencia pueda sumar.
Las declaraciones tras la finalización del partido por parte del actual técnico del Globo suenan a revancha, a venganza y a mediocridad. Dedicar un triunfo a aquellos que cuestionan su capacidad (yo soy uno de esos), para estar en una institución como Huracán, permite entrar en un juego de riesgo y desde su ubicación, más allá de una conquista, sería el indicado para demostrar cordura y templanza para manejar circunstancias pasajeras, ya que Héctor Rivoira es la cabeza de un grupo que por diferentes circunstancias le toca representar a la institución todos los fines de semana. Pero ni el entrenador actual ni aquellos que disfrutamos en los triunfos y sufrimos en las derrotas, somos los dueños de la verdad, tan solo una parte de miles de fanáticos, hinchas y socios que sumamos con nuestra gota de amor por el club que año tras año nos lleva parte de nuestros sentimientos.
Huracán sigue en la lucha. Hoy demostró capacidad para afrontar con temperamento un partido difícil en la teoría y más en la practica. Así serán casi todos los enfrentamientos de acá hasta que el próximo año el "bendito" promedio sepulte a los condenados. Todos queremos lo mejor por el Globo y cada opinión compartida o contraria suma para que este equipo pueda afrontar el futuro inmediato.
Jorge Aja García. (colaboró Santiago Aja Aleixo)
domingo, 22 de agosto de 2010
La realidad golpea fuerte.
Las variantes en la formación inicial respecto de las anteriores, demostraron un cambio en el funcionamiento del conjunto de Rivoira, en los primeros quince minutos. Los ingresos de Martinez y Rodriguez dieron más movilidad y variantes en ataque, haciendo que Huracán no fuera aquel conjunto espectante y timorato de las dos primeras fechas.
Desafortunadamente esto no alcanzó para que el Globo evitara recibir un gol en la primera mitad del partido. Tras una pelota parada y un centro al área, el delantero de Arsenal, Mauro Óbolo cabeceó consiguiendo la apertura en el marcador. En la jugada anterior Huracán pudo conseguir la ventaja tras un remate de Machín, desde dentro del área, estrellando el balón contra el travesaño de Campestrini, el "golero" local.
El ritmo del encuentro empezó con mucha adrenalina y en los primeros minutos la visita manejaba el balón con las buenas proyecciones por el lateral izquierdo de Dario Rodriguez, algo de Ángel Morales y el despliegue de Montiglio por la derecha, apostando Arsenal a la contra y así complicar a una defensa que no se acomodaba muy bien ante las embestidas de Leguizamón y compania.
El el segundo período parece que quedó plasmado en el juego todo lo que es Huracán en la realidad y en su conducción dirigencial y técnica. Absolutamente nada de fútbol. Machín como el "llanero solitario", corriendo rivales, Britez Ojeda entregando la pelota a todos los contrarios, Morales y Zárate sin aportar peso en ofensiva, los laterales sin ideas, y el resto a tono para no ser menos. Solo al final del partido un cabezazo del Roly, un tiro desde lejos de Martinez y otro disparo desviado de Orlando. Escaso peso en ataque, algo ya natural en Huracán temporada tras temporada, y únicamente los responsables de este fracaso en la búsqueda de refuerzos, son los dirigentes que cada seis meses no tienen la habilidad para acercar al menos un jugador con un poco de categoría, algo totalmente ausente en la delantera del conjunto de Parque Patricios. (Sin hablar de aquellos jugadores que al finalizar cada certamen desaparecen de la institución como por arte de magia, suponiendo que eran patrimonio del club). El último quizá haya sido Joaquín Larrivey (surgido de las inferiores), en aquel plantel que consiguió el último ascenso, o tal vez con sus limitaciones Federico Nieto, o Andrés Franzoia, pero el que llegaba de Boca en el 2007, no el del torneo pasado.
Arsenal consiguió cerrar el marcador tras un penal de Leguizamón, previa falta de Quintana, protagonista siempre de los goles rivales. Por qué Kevin Cura no juega de titular. Es menos que cualquiera de los centrales hoy por hoy titulares, o habrá que pensar que los motivos no son futbolísticos simplemente. Así sin variantes y sin ánimo el Globo deambuló por Sarandí. El conjunto de Alfaro fue un merecido ganador y supo aprovechar cada desastre que el "chuloteam" dejaba servido en bandeja. Aún cuesta creer que aquellos don minutos de lucides frente a Argentinos hayan sido aprovechados para conseguir los tres puntos que solo tiene Huracán en el Apertura.
Esta es la realidad y Héctor Rivoira ya utilizó todos los jugadores y variantes posibles que cuenta en ofensiva, desde Zárate, Morales, Martinez, Orlando, hasta Bottaro. Sin ser tan determinantes, pero con los pies sobre la realidad, el panorama es de preocupación y aunque falta mucho recorrido no se ven aires de milagro, ni en los rostros de los más creyentes.
Jorge Aja García.
Las variantes en la formación inicial respecto de las anteriores, demostraron un cambio en el funcionamiento del conjunto de Rivoira, en los primeros quince minutos. Los ingresos de Martinez y Rodriguez dieron más movilidad y variantes en ataque, haciendo que Huracán no fuera aquel conjunto espectante y timorato de las dos primeras fechas.
Desafortunadamente esto no alcanzó para que el Globo evitara recibir un gol en la primera mitad del partido. Tras una pelota parada y un centro al área, el delantero de Arsenal, Mauro Óbolo cabeceó consiguiendo la apertura en el marcador. En la jugada anterior Huracán pudo conseguir la ventaja tras un remate de Machín, desde dentro del área, estrellando el balón contra el travesaño de Campestrini, el "golero" local.
El ritmo del encuentro empezó con mucha adrenalina y en los primeros minutos la visita manejaba el balón con las buenas proyecciones por el lateral izquierdo de Dario Rodriguez, algo de Ángel Morales y el despliegue de Montiglio por la derecha, apostando Arsenal a la contra y así complicar a una defensa que no se acomodaba muy bien ante las embestidas de Leguizamón y compania.
El el segundo período parece que quedó plasmado en el juego todo lo que es Huracán en la realidad y en su conducción dirigencial y técnica. Absolutamente nada de fútbol. Machín como el "llanero solitario", corriendo rivales, Britez Ojeda entregando la pelota a todos los contrarios, Morales y Zárate sin aportar peso en ofensiva, los laterales sin ideas, y el resto a tono para no ser menos. Solo al final del partido un cabezazo del Roly, un tiro desde lejos de Martinez y otro disparo desviado de Orlando. Escaso peso en ataque, algo ya natural en Huracán temporada tras temporada, y únicamente los responsables de este fracaso en la búsqueda de refuerzos, son los dirigentes que cada seis meses no tienen la habilidad para acercar al menos un jugador con un poco de categoría, algo totalmente ausente en la delantera del conjunto de Parque Patricios. (Sin hablar de aquellos jugadores que al finalizar cada certamen desaparecen de la institución como por arte de magia, suponiendo que eran patrimonio del club). El último quizá haya sido Joaquín Larrivey (surgido de las inferiores), en aquel plantel que consiguió el último ascenso, o tal vez con sus limitaciones Federico Nieto, o Andrés Franzoia, pero el que llegaba de Boca en el 2007, no el del torneo pasado.
Arsenal consiguió cerrar el marcador tras un penal de Leguizamón, previa falta de Quintana, protagonista siempre de los goles rivales. Por qué Kevin Cura no juega de titular. Es menos que cualquiera de los centrales hoy por hoy titulares, o habrá que pensar que los motivos no son futbolísticos simplemente. Así sin variantes y sin ánimo el Globo deambuló por Sarandí. El conjunto de Alfaro fue un merecido ganador y supo aprovechar cada desastre que el "chuloteam" dejaba servido en bandeja. Aún cuesta creer que aquellos don minutos de lucides frente a Argentinos hayan sido aprovechados para conseguir los tres puntos que solo tiene Huracán en el Apertura.
Esta es la realidad y Héctor Rivoira ya utilizó todos los jugadores y variantes posibles que cuenta en ofensiva, desde Zárate, Morales, Martinez, Orlando, hasta Bottaro. Sin ser tan determinantes, pero con los pies sobre la realidad, el panorama es de preocupación y aunque falta mucho recorrido no se ven aires de milagro, ni en los rostros de los más creyentes.
Jorge Aja García.
domingo, 15 de agosto de 2010
Ni la Cappa nos salvó de tanto frio.
Acitud es exactamente la palabra, para marcar la diferencia en la derrota frente al River de Cappa. Se puede hablar de distintos presupuestos, y desde allí lógicamente distintos planteles. La posibilidad de elección de Cappa no es la misma que la de Rivoira y más tarde se puede discutir también hasta dónde juega la habilidad de los dirigentes para acercar esos pedidos.
Ortega siempre fue mucho más que Ángel Morales, ambos con veinte, con veinticinco o con treinta años. El "pelado" Almeida corre como hace diez años. El Roly Zárate corre como la semana pasada. Y si hablamos de incorporaciones, la "billetera", aunque por Nuñez hablaban de miserias, está más abultada que en Parque Patricios, que de billeteras vacías ya las conocemos hace décadas.
Actitud es la de River en buscar el partido desde el comienzo, aprovechando el "respeto", casi "miedo", que plantea Rivoira con una formación defensiva, (solo Zárate con un tibio Morales en ataque), obligando a reformular el armado del equipo cuando desde los once minutos la visita se pone en ventaja tras gruesos errores en la defensa del Globo por el sector izquierdo. Almeida paseaba por la mitad de la cancha, Ortega junto a Buenanotte, jugaban casi como querían y si la ventaja no aumentó fue de casualidad, ya que el domino era muy superior por parte del "millonario".
Era necesaria la humillación hacia Luciano Nieto de reemplazarlo por el voluntarioso Martinez a la media hora del primer tiempo ? Si no cumplía con el mandato del banco en correr las subidas del lateral derecho del oponente, (vale aclarar que jamas corrió a ningún lateral, porque Nieto no está para esa función), por qué no esperar al intervalo para no marcarlo como el responsable de una táctica mal elaborada de antemano. Desafortunadamente, más allá de si Nieto juega bien o no al fútbol, me hace acordar esta situación a los caprichos de la dupla técnica Lopez-Caballero, cuando ubicaban en esa función a Gastón Casas, hace muchos años atrás.
En la segunda parte, Huracán intentó con todo el material posible, con cambios de esquema permanentes. Martinez jugando encima de Almeida, Britez Ojeda distribuyendo hacia los laterales y el debutante Quiroga sacando desde el fondo los intentos ya no tan punzantes de Funes Mori y Affranchino, (autor del gol). Rivoira introdujo a Otàlvaro Arce y Orlando sacando a los marcadores de punta, retrasando a Montiglio y Machín. El capitán de River, Ariel Ortega se fue expulsado y el conjunto de Cappa se defendiò atrasando todas sus lineas hasta la puerta del área. El Globo a pesar de las variantes no tuvo ocasiones claras para llegar al empate, tan solo la ocasión de Muriel Orlando que dentro del área chica desvió su tiro por arriba del travesaño.
Tanto en La Paternal, como en el Ducò, Huracàn comenzò ambos partidos con propuestas mezquinas y conservadoras, teniendo que remontar los resultados adversos, con variantes desde el banco de suplentes. En la primera fecha se consiguió el resultado buscado, pero hoy se dilapidaron los intentos en esfuerzos qué de mostrar otras alternativas, quizá el resultado hubiera sido otro.
La imagen de Ángel Cappa y ese abrazo imaginario hacia los hinchas de Huracán, representa ese cariño recíproco que se generó en un pasado no tan lejano que contrasta con el fútbol gris del presente del Globo. Dificil es la realidad y sin hacer "futurología", los planteos y teorias de Héctor Rivoira son más proclives al sufrimiento y el aburrimiento, que a la felicidad y el entretenimiento que brinda un partido de fútbol. Las billeteras son otras, pero las actitudes también.
Jorge Aja García.
Acitud es exactamente la palabra, para marcar la diferencia en la derrota frente al River de Cappa. Se puede hablar de distintos presupuestos, y desde allí lógicamente distintos planteles. La posibilidad de elección de Cappa no es la misma que la de Rivoira y más tarde se puede discutir también hasta dónde juega la habilidad de los dirigentes para acercar esos pedidos.
Ortega siempre fue mucho más que Ángel Morales, ambos con veinte, con veinticinco o con treinta años. El "pelado" Almeida corre como hace diez años. El Roly Zárate corre como la semana pasada. Y si hablamos de incorporaciones, la "billetera", aunque por Nuñez hablaban de miserias, está más abultada que en Parque Patricios, que de billeteras vacías ya las conocemos hace décadas.
Actitud es la de River en buscar el partido desde el comienzo, aprovechando el "respeto", casi "miedo", que plantea Rivoira con una formación defensiva, (solo Zárate con un tibio Morales en ataque), obligando a reformular el armado del equipo cuando desde los once minutos la visita se pone en ventaja tras gruesos errores en la defensa del Globo por el sector izquierdo. Almeida paseaba por la mitad de la cancha, Ortega junto a Buenanotte, jugaban casi como querían y si la ventaja no aumentó fue de casualidad, ya que el domino era muy superior por parte del "millonario".
Era necesaria la humillación hacia Luciano Nieto de reemplazarlo por el voluntarioso Martinez a la media hora del primer tiempo ? Si no cumplía con el mandato del banco en correr las subidas del lateral derecho del oponente, (vale aclarar que jamas corrió a ningún lateral, porque Nieto no está para esa función), por qué no esperar al intervalo para no marcarlo como el responsable de una táctica mal elaborada de antemano. Desafortunadamente, más allá de si Nieto juega bien o no al fútbol, me hace acordar esta situación a los caprichos de la dupla técnica Lopez-Caballero, cuando ubicaban en esa función a Gastón Casas, hace muchos años atrás.
En la segunda parte, Huracán intentó con todo el material posible, con cambios de esquema permanentes. Martinez jugando encima de Almeida, Britez Ojeda distribuyendo hacia los laterales y el debutante Quiroga sacando desde el fondo los intentos ya no tan punzantes de Funes Mori y Affranchino, (autor del gol). Rivoira introdujo a Otàlvaro Arce y Orlando sacando a los marcadores de punta, retrasando a Montiglio y Machín. El capitán de River, Ariel Ortega se fue expulsado y el conjunto de Cappa se defendiò atrasando todas sus lineas hasta la puerta del área. El Globo a pesar de las variantes no tuvo ocasiones claras para llegar al empate, tan solo la ocasión de Muriel Orlando que dentro del área chica desvió su tiro por arriba del travesaño.
Tanto en La Paternal, como en el Ducò, Huracàn comenzò ambos partidos con propuestas mezquinas y conservadoras, teniendo que remontar los resultados adversos, con variantes desde el banco de suplentes. En la primera fecha se consiguió el resultado buscado, pero hoy se dilapidaron los intentos en esfuerzos qué de mostrar otras alternativas, quizá el resultado hubiera sido otro.
La imagen de Ángel Cappa y ese abrazo imaginario hacia los hinchas de Huracán, representa ese cariño recíproco que se generó en un pasado no tan lejano que contrasta con el fútbol gris del presente del Globo. Dificil es la realidad y sin hacer "futurología", los planteos y teorias de Héctor Rivoira son más proclives al sufrimiento y el aburrimiento, que a la felicidad y el entretenimiento que brinda un partido de fútbol. Las billeteras son otras, pero las actitudes también.
Jorge Aja García.
sábado, 7 de agosto de 2010
Dos minutos fueron suficientes.
.- El sabor dulce de la victoria, estimula positivamente todos los sentidos, pero especialmente cuando se habla del comienzo de un torneo, logrando un triunfo en calidad de visitante, frente al último campeón y entre otras cosas agregar a estos detalles, un tema mayúsculo, el armado de un equipo donde tan solo cuatro integrantes titulares formaban parte del plantel en el campeonato pasado.
En el comienzo del partido, no era muy alentador el juego que desplegaba el conjunto de Parque Patricios en su visita a La Paternal. Practicamente una defensa nueva que presentaba laterales definidos y de buen pie. Tanto A. Peña como L. Fórmica así lo demuestran. Un conocido, E. Filipetto y otro debutante muy dubitativo el ex Lanús Carlos Quintana. Por la mitad de la cancha era más el despliegue de Montillo que la recuperación de Machín (nuevo capitán) y Britez Ojeda. El colombiano Arce no influía en el desarrollo y Nieto junto al Roly Zárate quedaban muy aislados en ofensiva.
En una distracción en la que los centrales del Globo pedían posición adelantada de Gonzalo Vargas, el delantero tras una habilitación de Dario Ocampo quedó frente a Gastón Monzón poniendo en ventaja al conjunto local, que también mostraba varias caras nuevas, en relación al plantel campeón del Clausura 2010. Su nuevo entrenador, Pedro Troglio junto a varios debutantes, así lo confirman.
En la reanudación el técnico de Huracán apostó a los cambios y el ingreso de Ángel Morales y Mariano Martinez le dieron un poco más de atrevimiento al Globo consiguiendo que el Roly participara más del juego. Argentinos al comienzo del segundo período pudo aumentar el marcador, pero quedó tan solo en eso y promediando dicha etapa llegó lo que muy pocos esperaban. En dos minutos el conjunto de Rivoira dio vuelta el marcador gracias a los aciertos de Martinez y Montiglio.
Quizá el atrevimiento era más justificativo que lo propuesto en cuanto a calidad futbolística, lo que hizo que el transcurso del juego diera un cambio tan radical. El "Bicho" se quedó con un jugador menos tras la expulsión de Pérez Tarifa y aunque llegó en dos oportunidades al arco de Monzón, el Globo contó en dos ocasiones con claras chances de aumentar el score.
Este triunfo (como siempre), da tranquilidad para lo que viene. Tanto en el trabajo semanal previo al choque frente al River de Ángel Cappa, como en el convencimiento personal del entrenador hacia sus convicciones y sus ideas futbolísticas ( las cuales no comparto), pero más que nada, para mirar la "odiosa" tabla de los promedios con un poco más de alivio.
Habrá que buscar en los archivos, hace cuántos años que Huracán no empezaba ganando en un torneo jugando de visitante. Pero eso es tarea para los estadistas.
Jorge Aja García.
.- El sabor dulce de la victoria, estimula positivamente todos los sentidos, pero especialmente cuando se habla del comienzo de un torneo, logrando un triunfo en calidad de visitante, frente al último campeón y entre otras cosas agregar a estos detalles, un tema mayúsculo, el armado de un equipo donde tan solo cuatro integrantes titulares formaban parte del plantel en el campeonato pasado.
En el comienzo del partido, no era muy alentador el juego que desplegaba el conjunto de Parque Patricios en su visita a La Paternal. Practicamente una defensa nueva que presentaba laterales definidos y de buen pie. Tanto A. Peña como L. Fórmica así lo demuestran. Un conocido, E. Filipetto y otro debutante muy dubitativo el ex Lanús Carlos Quintana. Por la mitad de la cancha era más el despliegue de Montillo que la recuperación de Machín (nuevo capitán) y Britez Ojeda. El colombiano Arce no influía en el desarrollo y Nieto junto al Roly Zárate quedaban muy aislados en ofensiva.
En una distracción en la que los centrales del Globo pedían posición adelantada de Gonzalo Vargas, el delantero tras una habilitación de Dario Ocampo quedó frente a Gastón Monzón poniendo en ventaja al conjunto local, que también mostraba varias caras nuevas, en relación al plantel campeón del Clausura 2010. Su nuevo entrenador, Pedro Troglio junto a varios debutantes, así lo confirman.
En la reanudación el técnico de Huracán apostó a los cambios y el ingreso de Ángel Morales y Mariano Martinez le dieron un poco más de atrevimiento al Globo consiguiendo que el Roly participara más del juego. Argentinos al comienzo del segundo período pudo aumentar el marcador, pero quedó tan solo en eso y promediando dicha etapa llegó lo que muy pocos esperaban. En dos minutos el conjunto de Rivoira dio vuelta el marcador gracias a los aciertos de Martinez y Montiglio.
Quizá el atrevimiento era más justificativo que lo propuesto en cuanto a calidad futbolística, lo que hizo que el transcurso del juego diera un cambio tan radical. El "Bicho" se quedó con un jugador menos tras la expulsión de Pérez Tarifa y aunque llegó en dos oportunidades al arco de Monzón, el Globo contó en dos ocasiones con claras chances de aumentar el score.
Este triunfo (como siempre), da tranquilidad para lo que viene. Tanto en el trabajo semanal previo al choque frente al River de Ángel Cappa, como en el convencimiento personal del entrenador hacia sus convicciones y sus ideas futbolísticas ( las cuales no comparto), pero más que nada, para mirar la "odiosa" tabla de los promedios con un poco más de alivio.
Habrá que buscar en los archivos, hace cuántos años que Huracán no empezaba ganando en un torneo jugando de visitante. Pero eso es tarea para los estadistas.
Jorge Aja García.
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