Nada detiene el derrumbe de Huracán.
Cualquier adjetivo peyorativo es adecuado para ilustrar la realidad de Huracán. Todo se manifiesta desde un partido de fútbol y lo que el equipo logra en cada presentación. A partir de allí se genera cualquier comentario, se modifica un estado de ánimo y hasta se llega a la exageración o no, por sentir que un descenso de nuestro amado Globo, perturba nuestro ritmo de vida.
Resumiendo. Las consecuencias de esta derrota en el clásico contra San Lorenzo nos sumerge en los más bajo sobre cualquier desarrollo que podamos analizar desde un lugar objetivo. Hoy imposible. Porque el presente me saca desde lo más profundo mi sentimiento por Huracán y tapa cualquier intento por desmenuzar de manera fría y ecuánime lo que hoy por hoy el Globo vive a partir de un equipo sin convicción, sin ideas, sin orden, sin conducta y lo peor, sin futuro. El conjunto de Pompei no detiene su marcha hacia el cuarto descenso en su historia y si aún no se ubica directamente entre las dos plazas que determinan ese abrupto final, simplemente es casualidad, porque Gimnasia desaprovecha esta situación y Quilmes si continua su remontada sorprendente en tan solo siete días aparecerá por sobre el Globo en la tabla del Promedio.
Seguramente Huracán hubiera perdido el partido de todas formas a pesar de la falta de ubicación, profesionalismo, idea, coordinación y compañerismo, (si, compañerismo), de Facundo Quiroga, tras esa mano intencional dentro del área que condicionó el resultado y el desarrollo posterior del encuentro. Explayarme más sobre el denostado Quiroga es una falta de tiempo y de tipeo que no justifica el esfuerzo. San Lorenzo mucho antes de esta jugada ya había realizado méritos para ponerse al frente en el score. Aquellos dos tiros en el palo izquierdo del arco de Monzón sobre el final de la primera mitad eran suficientes para confirmar lo comentado. Y si Pompei se equivocó en el planteo ya nada lo exime de su responsabilidad y menos en la elección de los jugadores, a pesar de la mezquinidad del plantel en cantidad y calidad. Kevin Cura, aunque nos duela en el alma, por ser un valor de las inferiores del club, está totalmente desubicado y junto al expulsado central del Globo, son una invitación al lujo rival en cada acción que intervienen. Hablar de los dirigentes con su presidente a la cabeza es un lugar común, ya que se hace reiterativo afirmar la poca convicción para conducir a un club que desaprovechó su momento para convertirse en un equipo respetado y con la posibilidad de afirmarse en la primera división.
La mezquinidad, la soberbia, la envidia y la falta de humildad para poner sobre cualquier circunstancia a Huracán por encima de todo produce lo que vivimos en la actualidad. A nosotros los socios y simpatizantes nos cae un porcentaje de culpa, porque quizá también nos equivocamos en la elección de las autoridades y en el furor de un verano nos dejamos llevar por la temperatura del momento.
No tiene valor el análisis de esta derrota. Humilla a los que sufrimos por el Globo, a los que no esperamos un rédito en cada partido, a los que año a año bajan la mirada en las malas y gritan en cada conquista, a los que imploramos porque en algún momento veamos que Huracán transita sin sobresaltos en lo mejor del fútbol nacional. Pero las miserias humanas conducen al fracaso y Huracán salvo un milagro ya está condenado.
Fueron tres goles, pudieron ser muchos más. El dolor nos invade y la bronca nos desborda. Habrá reacción y se dará un cambio, soñamos. Es demasiada la carga negativa. Pompei no tiene la experiencia para este tipo de situaciones. No es el culpable de tener que sobrellevar esta situación. Pero es el responsable de tomar decisiones rápidas y acertadas. Son veintiuno los puntos en juego de acá al final. Cuatro nos separan de Gimnasia de la Plata que acaba de desprender a su entrenador. A preparar el semblante. Todo puede pasar. Sería lo más saludable y acertado que cada uno asuma sus errores. A partir de allí el Globo quizá pueda recuperar el valor y la templanza para enfrentar lo que resta del torneo.
Jorge Aja García
sábado, 30 de abril de 2011
domingo, 24 de abril de 2011
Sin confianza y sin respeto.
Posterior a la victoria contra Gimnasia, algunos jugadores de Huracán, hicieron declaraciones en distintos medios periodísticos sobre la confianza que habían conseguido y el respeto ganado por parte de los rivales. A continuación llegaron tres derrotas y un empate.
Boca fue siempre superior al Globo. Desde el comienzo del partido la posición de Mouche sobre la derecha y la libertad de Chavez en el medio complicó en forma definitiva cualquier aspiración de Huracán para conseguir un resultado positivo. Palermo siempre fue incontrolable para los centrales locales y si la diferencia de tres goles fue escasa se debió nada más que a la tarea de Gastón Monzón, aún criticado por muchos simpatizantes quemeros, y a la mala fortuna del nueve visitante.
El conjunto de Pompei no respondió en ningún momento y ni siquiera amagó con intentarlo. Otra vez el intento de Bottaro por derecha quitando un medio no modifico el ritmo del juego. Linea por linea era inútil cualquier esfuerzo. La defensa jamas estuvo ordenada, el medio ni marcó ni asistió y así fue imposible que los delanteros contaran con alguna ocasión para desnivelar. Dos tiros muy anunciados de Maidana y un cabezazo de Ospina fue lo más peligroso ( por así llamarlo), que provocó el Globo sobre el arco de Luchetti. El gol de Colazo a los veinte segundos de comenzado el segundo período confirmaba que Huracán estaba totalmente desarticulado para enfrentar a este Boca "maltrecho" que busca levantar su nivel después de un comienzo de campeonato muy mediocre.
Siendo simple en el análisis y en las apreciaciones al Globo, los números y los puntos le juegan a favor aún en su lucha por mantener un lugar en la promoción eludiendo el descenso directo. El aroma y los síntomas dan un parte nada agradable. Aquella confianza y aquel respeto se diluyeron durante cuatro partidos y mirando lo que queda es muy difícil ser optimista. Porque aunque dependa de si mismo, Quilmes y el Lobo platense suman fecha a fecha, cosa que Huracán no consigue.
Asoma el clásico y aunque el archirrival tenga su propia crisis nada se compara con el presente del Globo. No hay solvencia defensiva para tolerar cualquier sistema ajeno. Sea Fabbiani, Palermo o quien sea. Ahora nos acordamos de Quintana, cuando los que juegan no responden a las circunstancias. La estructura del medio está más quebrada que nunca y la confianza depositada en Rodrigo Battaglia quizá sea una mochila demasiado pesada para el juvenil valor quemero. Son los Machín, los Britez Ojeda aquellos que tienen que imponer su presencia, pero nada de eso sucede. Con esta base endeble y tambaleante cualquier opción en ataque es más un sueño individual que una amenaza en conjunto.
Un Globo desarmado y maltrecho lucha contra su propia impotencia. Las sensaciones, los pensamientos y las ilusiones nos depositan en un desenlace quizá prematuro de esta película, solo depende de Huracán alargarlo y modificar el último renglón.
Jorge Aja García
Posterior a la victoria contra Gimnasia, algunos jugadores de Huracán, hicieron declaraciones en distintos medios periodísticos sobre la confianza que habían conseguido y el respeto ganado por parte de los rivales. A continuación llegaron tres derrotas y un empate.
Boca fue siempre superior al Globo. Desde el comienzo del partido la posición de Mouche sobre la derecha y la libertad de Chavez en el medio complicó en forma definitiva cualquier aspiración de Huracán para conseguir un resultado positivo. Palermo siempre fue incontrolable para los centrales locales y si la diferencia de tres goles fue escasa se debió nada más que a la tarea de Gastón Monzón, aún criticado por muchos simpatizantes quemeros, y a la mala fortuna del nueve visitante.
El conjunto de Pompei no respondió en ningún momento y ni siquiera amagó con intentarlo. Otra vez el intento de Bottaro por derecha quitando un medio no modifico el ritmo del juego. Linea por linea era inútil cualquier esfuerzo. La defensa jamas estuvo ordenada, el medio ni marcó ni asistió y así fue imposible que los delanteros contaran con alguna ocasión para desnivelar. Dos tiros muy anunciados de Maidana y un cabezazo de Ospina fue lo más peligroso ( por así llamarlo), que provocó el Globo sobre el arco de Luchetti. El gol de Colazo a los veinte segundos de comenzado el segundo período confirmaba que Huracán estaba totalmente desarticulado para enfrentar a este Boca "maltrecho" que busca levantar su nivel después de un comienzo de campeonato muy mediocre.
Siendo simple en el análisis y en las apreciaciones al Globo, los números y los puntos le juegan a favor aún en su lucha por mantener un lugar en la promoción eludiendo el descenso directo. El aroma y los síntomas dan un parte nada agradable. Aquella confianza y aquel respeto se diluyeron durante cuatro partidos y mirando lo que queda es muy difícil ser optimista. Porque aunque dependa de si mismo, Quilmes y el Lobo platense suman fecha a fecha, cosa que Huracán no consigue.
Asoma el clásico y aunque el archirrival tenga su propia crisis nada se compara con el presente del Globo. No hay solvencia defensiva para tolerar cualquier sistema ajeno. Sea Fabbiani, Palermo o quien sea. Ahora nos acordamos de Quintana, cuando los que juegan no responden a las circunstancias. La estructura del medio está más quebrada que nunca y la confianza depositada en Rodrigo Battaglia quizá sea una mochila demasiado pesada para el juvenil valor quemero. Son los Machín, los Britez Ojeda aquellos que tienen que imponer su presencia, pero nada de eso sucede. Con esta base endeble y tambaleante cualquier opción en ataque es más un sueño individual que una amenaza en conjunto.
Un Globo desarmado y maltrecho lucha contra su propia impotencia. Las sensaciones, los pensamientos y las ilusiones nos depositan en un desenlace quizá prematuro de esta película, solo depende de Huracán alargarlo y modificar el último renglón.
Jorge Aja García
domingo, 17 de abril de 2011
La vergüenza del Ogro.
No es una derrota más la cosechada en Floresta. Un rival directo en la lucha por la permanencia junto a Olimpo de Bahía Blanca. Y aquello de los seis puntos conseguidos contra Quilmes y Gimnasia en su oportunidad, ahora se transformaron en seis perlas en contra.
De los últimos nueve puntos el Globo tan solo rescató uno y de acuerdo a las urgencias es un recuento muy pobre como saldo. Qué Godoy estaba en los cálculos, sería acertado afirmarlo. El empate con Racing dejó un sabor a nada, pero perder con All Boys, que el "cuasijugador" Fabbiani te convierta dos goles y terminar perdiendo por tres a uno con una demostración muy limitada de lo que se venía intentando desde lo anímico, termina casi condenando al conjunto de Pompei a creer que jugar la Promoción es una realidad no muy lejana. Y a tener mucho cuidado porque la seguidilla de partidos que se avecina, dan escalofríos. ( Boca, San Silencio, Olimpo )
El conjunto local aprovechó la falta de juego de Huracán. La ausencia de Cristian Maidana, confirmó que es el único jugador del plantel con un toque de calidad diferente al resto, sin ser algo descollante fecha a fecha. El Globo no elaboró juego en profundidad y las llegadas siempre fueron por tiros a pelota parada excepto la jugada del gol, (quién sino), de Javier Campora. Fue el único momento del partido que uno imagino en algo más. Pero el equipo local con orden y sacando ventaja de la floja labor defensiva de Huracán llegó al triunfo merecido. Repito nuevamente la sensación de vacio e impotencia tras "tolerar" la vuelta al gol y nada menos que dos del "ogro" Fabbiani que con una cintura más parecida a un luchador de Sumo (deporte mítico del Japón), que a un centrodelantero del siglo XXI, se las ingenio para hacer pasar vergüenza a los centrales y arquero del Globito.
El cambio de Angelof por el zurdito Quiroga no agregó variantes en ofensiva, si en defensiva, tras una falta infantil que se tranformó en el tercer gol del local. Tirando abajo aquella frase inicial de Roberto Pompei, al hacer referencia de qué: ..."de esta situación, se salé con experiencia"...
Torres y Morales estuvieron desacertados en la conducción y los hombres de punta quedaron solitarios en el ataque. Bottaro agregó un poco de ímpetu sobre la derecha sin conseguir el objetivo de abastecer con centros a Zárate y Campora. Los del medio no estuvieron finos y cayeron más en los enredos de Barrientos y cia., que en intentar un juego limpio y vertical.
Tras la derrota quedó la imagen de un conjunto pálido y sin resto. Muy distinta de aquella de una semana atrás. Ya suman doce las fechas en que el Globo no consigue los tres puntos de visitante y el tiempo se va acortando. Quizá fue una presentación en falso, pero el cambio y un triunfo contra Boca es urgente de cara a la recta final del campeonato.
Jorge Aja García.
No es una derrota más la cosechada en Floresta. Un rival directo en la lucha por la permanencia junto a Olimpo de Bahía Blanca. Y aquello de los seis puntos conseguidos contra Quilmes y Gimnasia en su oportunidad, ahora se transformaron en seis perlas en contra.
De los últimos nueve puntos el Globo tan solo rescató uno y de acuerdo a las urgencias es un recuento muy pobre como saldo. Qué Godoy estaba en los cálculos, sería acertado afirmarlo. El empate con Racing dejó un sabor a nada, pero perder con All Boys, que el "cuasijugador" Fabbiani te convierta dos goles y terminar perdiendo por tres a uno con una demostración muy limitada de lo que se venía intentando desde lo anímico, termina casi condenando al conjunto de Pompei a creer que jugar la Promoción es una realidad no muy lejana. Y a tener mucho cuidado porque la seguidilla de partidos que se avecina, dan escalofríos. ( Boca, San Silencio, Olimpo )
El conjunto local aprovechó la falta de juego de Huracán. La ausencia de Cristian Maidana, confirmó que es el único jugador del plantel con un toque de calidad diferente al resto, sin ser algo descollante fecha a fecha. El Globo no elaboró juego en profundidad y las llegadas siempre fueron por tiros a pelota parada excepto la jugada del gol, (quién sino), de Javier Campora. Fue el único momento del partido que uno imagino en algo más. Pero el equipo local con orden y sacando ventaja de la floja labor defensiva de Huracán llegó al triunfo merecido. Repito nuevamente la sensación de vacio e impotencia tras "tolerar" la vuelta al gol y nada menos que dos del "ogro" Fabbiani que con una cintura más parecida a un luchador de Sumo (deporte mítico del Japón), que a un centrodelantero del siglo XXI, se las ingenio para hacer pasar vergüenza a los centrales y arquero del Globito.
El cambio de Angelof por el zurdito Quiroga no agregó variantes en ofensiva, si en defensiva, tras una falta infantil que se tranformó en el tercer gol del local. Tirando abajo aquella frase inicial de Roberto Pompei, al hacer referencia de qué: ..."de esta situación, se salé con experiencia"...
Torres y Morales estuvieron desacertados en la conducción y los hombres de punta quedaron solitarios en el ataque. Bottaro agregó un poco de ímpetu sobre la derecha sin conseguir el objetivo de abastecer con centros a Zárate y Campora. Los del medio no estuvieron finos y cayeron más en los enredos de Barrientos y cia., que en intentar un juego limpio y vertical.
Tras la derrota quedó la imagen de un conjunto pálido y sin resto. Muy distinta de aquella de una semana atrás. Ya suman doce las fechas en que el Globo no consigue los tres puntos de visitante y el tiempo se va acortando. Quizá fue una presentación en falso, pero el cambio y un triunfo contra Boca es urgente de cara a la recta final del campeonato.
Jorge Aja García.
domingo, 10 de abril de 2011
Solo faltó convertir.
Cuando Huracán juegue el último partido del torneo en Avellaneda frente a Independiente ( aún hay un largo trecho), podrá o no estar en zona de Promoción o tener la posibilidad de mantenerse otro año en la "elite" del fútbol nacional. Pero encarando cada partido con el carácter con el que enfrentó a Racing, nadie juzgará al Globo de haberse guardado intentos y energías en su lucha diaria.
Con errores, aciertos, desajustes, idas y vueltas. Acá no hay "ticki ticki", ni once jugadores colgados del travesaño, hay un grupo con limitaciones que transmite un mensaje claro hacia la tribuna desde el rectángulo de juego: "dejo todo para salvar a Huracán".
Excepto los primeros veinte minutos donde Ivan Pillud desbordaba por la derecha del ataque de Racing y el "pato" Toranzo repartía juego, todo el resto fue del conjunto de Pompei. No por calidad y expresión. Si por convicción, por entrega y por suma de voluntades. Porque cada uno desde su lugar dejó ver la intención y en cada sector el globo era más fuerte que su rival. La defensa siempre controló a Hauche y a Gutierrez, Battaglia por la izquierda y Machín por la derecha tapaban los laterales, Maidana era el nexo con las puntas y aunque no tuvieron ninguna "limpia" para definir, el trabajo del Roly y de Campora, buscando, corriendo, aguantando fue descomunal.
Hubo dos goles bien anulados por "posición adelantada" de Javier Campora, el goleador del Campeonato, en la primera parte, pero la falta de criterio para sancionar parejo por parte de Nestor Pitana, complicó más de lo que atemperó.
El cambio de Morales por Maidana (lesionado), le quitó al Globo algo de velocidad en ataque. Racing se refugiaba en el fondo y solo apostaba a las corridas de Luguercio o al oportunismo de Teófilo Gutierrez que tuvo una sola ocasión de gol bien controlada por el siempre bien ubicado Gastón Monzón. Por su parte Luciano Ospina mantenía anulado al "demonio" Hauche.
Claudio Yacob ( prefiere jugar en una alfombra de golf, según sus declaraciones post partido), sacó en la linea un cabezazo de Rodrigo Battaglia en la más clara de Huracán en la segunda mitad. También se lo perdió Gastón Machín tras una asistencia del "cachorro" Campora. Así se acerco el final sin cambios en el desarrollo y el empate dejó la sensación que el local podría haber cosechado un triunfo.
La sorpresiva victoria de Olimpo en Santa Fe, coloca al conjunto del Parque momentaneamente en Promoción. Se aproxima All Boys en otro encuentro de seis "perlas". Y cada fin de semana no hay calculadora que tolere la situación. Nada más lo visto frente a la Academia, da la suficiente confianza de cara a la que viene. Ni ver como continua. Esto es de fecha a fecha e intentar pensar más allá del próximo cruce no es apto para sensibles.
Jorge Aja García.
Cuando Huracán juegue el último partido del torneo en Avellaneda frente a Independiente ( aún hay un largo trecho), podrá o no estar en zona de Promoción o tener la posibilidad de mantenerse otro año en la "elite" del fútbol nacional. Pero encarando cada partido con el carácter con el que enfrentó a Racing, nadie juzgará al Globo de haberse guardado intentos y energías en su lucha diaria.
Con errores, aciertos, desajustes, idas y vueltas. Acá no hay "ticki ticki", ni once jugadores colgados del travesaño, hay un grupo con limitaciones que transmite un mensaje claro hacia la tribuna desde el rectángulo de juego: "dejo todo para salvar a Huracán".
Excepto los primeros veinte minutos donde Ivan Pillud desbordaba por la derecha del ataque de Racing y el "pato" Toranzo repartía juego, todo el resto fue del conjunto de Pompei. No por calidad y expresión. Si por convicción, por entrega y por suma de voluntades. Porque cada uno desde su lugar dejó ver la intención y en cada sector el globo era más fuerte que su rival. La defensa siempre controló a Hauche y a Gutierrez, Battaglia por la izquierda y Machín por la derecha tapaban los laterales, Maidana era el nexo con las puntas y aunque no tuvieron ninguna "limpia" para definir, el trabajo del Roly y de Campora, buscando, corriendo, aguantando fue descomunal.
Hubo dos goles bien anulados por "posición adelantada" de Javier Campora, el goleador del Campeonato, en la primera parte, pero la falta de criterio para sancionar parejo por parte de Nestor Pitana, complicó más de lo que atemperó.
El cambio de Morales por Maidana (lesionado), le quitó al Globo algo de velocidad en ataque. Racing se refugiaba en el fondo y solo apostaba a las corridas de Luguercio o al oportunismo de Teófilo Gutierrez que tuvo una sola ocasión de gol bien controlada por el siempre bien ubicado Gastón Monzón. Por su parte Luciano Ospina mantenía anulado al "demonio" Hauche.
Claudio Yacob ( prefiere jugar en una alfombra de golf, según sus declaraciones post partido), sacó en la linea un cabezazo de Rodrigo Battaglia en la más clara de Huracán en la segunda mitad. También se lo perdió Gastón Machín tras una asistencia del "cachorro" Campora. Así se acerco el final sin cambios en el desarrollo y el empate dejó la sensación que el local podría haber cosechado un triunfo.
La sorpresiva victoria de Olimpo en Santa Fe, coloca al conjunto del Parque momentaneamente en Promoción. Se aproxima All Boys en otro encuentro de seis "perlas". Y cada fin de semana no hay calculadora que tolere la situación. Nada más lo visto frente a la Academia, da la suficiente confianza de cara a la que viene. Ni ver como continua. Esto es de fecha a fecha e intentar pensar más allá del próximo cruce no es apto para sensibles.
Jorge Aja García.
domingo, 3 de abril de 2011
Un viaje pálido.
Basicamente el viaje a Mendoza en lo futbolístico no dejó nada positivo. Ni en el resultado ni en la producción. Un Huracán más parecido al conducido por anteriores entrenadores que al producto incipientemente elaborado por Pompei. Y el efecto en contra por 3 a 1 contra Godoy Cruz traduce lo expuesto por ambos durante el desarrollo del partido.
Solo en los primeros quince minutos el Globo daba la imagen de poder encontrar un buen rendimiento al remontar ese gol tempranero del conjunto local. El empate tras un buen remate del goleador Javier Campora alimentaba la idea de estirar un poco la diferencia de puntos sobre Olimpo y All Boys que ya habían disputado sus encuentros el día sábado cosechando unos resultados que automaticamente y al margen del desenlace del cotejo contra "el tomba", dejaba a Huracán afuera de la Promoción. Al menos por una semana, hasta la proxima fecha.
El equipo mendocino manejó todo el partido a su ritmo. El Globito nunca le encontró la forma para molestar a un arquero, Sebastían Torrico, que estuvo protegido durante casi todo el encuentro por una defensa sólida, la cual controló sin sobresaltos a los hombres de punta "quemeros". Todo lo contrario ocurría en el área de enfrente, donde el uruguayo Alvaro Navarro fue la figura determinante al convertir los dos primeros tantos locales y complicar siempre a una defensa muy lenta y que brindaba muchas oportunidades a los hombres conducidos por Jorge Da Silva.
Godoy Cruz consiguió el tercer gol mediante un penal convertido por Rodrigo Salinas y a partir de entonces cedió terreno y poseción del balón al rival que nunca pudo resolver el problema para acercarse al arco local. El medio no estuvo compacto como en ocasiones anteriores, Battaglia y Soplán perdían contra Olmedo y Villar y la estructura se caía. En la creación tanto Maidana en la primera mitad, como Luciano Nieto en la segunda no lograron su cometido y los delanteros tuvieron muy pocas ocasiones para acercarse en el "tanteador".
Floja tarea en conjunto por parte de Huracán contra un rival con objetivos totalmente diferentes. La participación de Godoy Cruz en la Copa Libertadores es consecuencia de campañas muy meritorias y la continuidad de objetivos claros contrasta con el presente del Globo.
Primer derrota con Roberto Pompei como conductor, aunque al ver los promedios para el descenso, y ubicar al Globo fuera de los cuatro últimos lugares, sigue alimentando la ilusión de la que tanto hablamos fecha a fecha. El transcurso del torneo y los resultados ajenos van dando forma y aislando a los competidores en un lote de tres o cuatros equipos que pelearán hasta el final por escapar de la promoción. La realidad de Quilmes y Gimnasia es muy complicada y si tanto Olimpo como All Boys no consiguen lograr una seguidilla de resultados positivos, las posibilidades de Huracán aumentan para seguir otra temporada en la máxima categoría.
Jorge Aja García
Basicamente el viaje a Mendoza en lo futbolístico no dejó nada positivo. Ni en el resultado ni en la producción. Un Huracán más parecido al conducido por anteriores entrenadores que al producto incipientemente elaborado por Pompei. Y el efecto en contra por 3 a 1 contra Godoy Cruz traduce lo expuesto por ambos durante el desarrollo del partido.
Solo en los primeros quince minutos el Globo daba la imagen de poder encontrar un buen rendimiento al remontar ese gol tempranero del conjunto local. El empate tras un buen remate del goleador Javier Campora alimentaba la idea de estirar un poco la diferencia de puntos sobre Olimpo y All Boys que ya habían disputado sus encuentros el día sábado cosechando unos resultados que automaticamente y al margen del desenlace del cotejo contra "el tomba", dejaba a Huracán afuera de la Promoción. Al menos por una semana, hasta la proxima fecha.
El equipo mendocino manejó todo el partido a su ritmo. El Globito nunca le encontró la forma para molestar a un arquero, Sebastían Torrico, que estuvo protegido durante casi todo el encuentro por una defensa sólida, la cual controló sin sobresaltos a los hombres de punta "quemeros". Todo lo contrario ocurría en el área de enfrente, donde el uruguayo Alvaro Navarro fue la figura determinante al convertir los dos primeros tantos locales y complicar siempre a una defensa muy lenta y que brindaba muchas oportunidades a los hombres conducidos por Jorge Da Silva.
Godoy Cruz consiguió el tercer gol mediante un penal convertido por Rodrigo Salinas y a partir de entonces cedió terreno y poseción del balón al rival que nunca pudo resolver el problema para acercarse al arco local. El medio no estuvo compacto como en ocasiones anteriores, Battaglia y Soplán perdían contra Olmedo y Villar y la estructura se caía. En la creación tanto Maidana en la primera mitad, como Luciano Nieto en la segunda no lograron su cometido y los delanteros tuvieron muy pocas ocasiones para acercarse en el "tanteador".
Floja tarea en conjunto por parte de Huracán contra un rival con objetivos totalmente diferentes. La participación de Godoy Cruz en la Copa Libertadores es consecuencia de campañas muy meritorias y la continuidad de objetivos claros contrasta con el presente del Globo.
Primer derrota con Roberto Pompei como conductor, aunque al ver los promedios para el descenso, y ubicar al Globo fuera de los cuatro últimos lugares, sigue alimentando la ilusión de la que tanto hablamos fecha a fecha. El transcurso del torneo y los resultados ajenos van dando forma y aislando a los competidores en un lote de tres o cuatros equipos que pelearán hasta el final por escapar de la promoción. La realidad de Quilmes y Gimnasia es muy complicada y si tanto Olimpo como All Boys no consiguen lograr una seguidilla de resultados positivos, las posibilidades de Huracán aumentan para seguir otra temporada en la máxima categoría.
Jorge Aja García
domingo, 27 de marzo de 2011
Tan brillante como el sol.
Huracán consiguió una victoria clave. Fundamental para continuar con firmeza e ilusión hacia el final del camino donde se topará con un objetivo que quizá tenga un valor similar al de la conquista de un campeonato.
Tropiezos de los rivales más directos en la pelea por mantener la categoría, el Globo de Pompei en los cuarenta y cinco minutos iniciales decretó un triunfo reservado para gozar como lo hicieron todos los "quemeros" y los jugadores también.
Un primer tiempo abrumador por parte del local. En todas las lineas y en cada sector donde se disputaba la pelota Huracán era superior. Sin peso en ofensiva el conjunto de Cappa no podía con el muro que habían levantado Machín, Battaglia y Soplán en el medio. Neira era absorvido en la marca y el circuito que junto al "maestrico" Gonzalez y el "mellizo" Schelotto, (salió lesionado antes del final de la primera mitad), suelen formar "los triperos", estaba totalmente desarticulado. Y el Globo dentro de esa superioridad estableció en el marcador esa diferencia. Primero fue el juvenil Battaglia con una tranquilidad llamativa para definir ante el experimentado Gastón Sessa y el segundo de Javier Campora. Pero habría que anotárselo a Rolando Zárate. Cuántos adjetivos se merece la escena previa al gol. Y todos los laureles para el Roly. Una jugada qué meses atrás era imposible que el ex Vélez hubiera podido capitalizar. Corrió lo que para muchos era una pelota perdida, puso el cuerpo para ganar la posición, el mismo cuerpo que en el torneo pasado mostraba signos de golpes y de impotencia, y que daba ventaja contra los defensores oponentes, a posterior y levantando la mirada envió un centro preciso para que el "cachorro" Campora pusiera el 2 a 0. (el quinto personal en el campeonato, tras siete partidos).
El conjunto del Bosque tenía la obligación de reaccionar en la reanudación y el Globo le dio la posibilidad y muchas de acercarse en el marcador. El conjunto de Tito, no apretaba en el medio como unos minutos antes, Juan Neira con su habilidad, más las proyecciones de Sapetti y Castro por los laterales complicó muchísimo a los marcadores locales tanto que Machín por la derecha y Matías Quiroga en la izquierda eran permanentemente superados y los disparos cruzados sobre el área de Monzón "soplaban" cada vez con más insistencia. El uno del globito evitó en más de una ocasión el descuento, ( irreemplazable Gastón) y el improvisado zaguero, Britez Ojeda se constituyó en la figura del segundo tiempo por parte del equipo de Parque Patricios. También los delanteros visitantes aportaron lo suyo para hacer más difícil el descuento, errando ocasiones muy propicias.
En ofensiva para Huracán, algunas ocasiones para llegar al tercero casi todas en los pies y en la cabeza de Zárate, que partido a partido, parece resurgir de su propio aislamiento. Aunque quedó esa sensación que Gimnasia al menos había echo méritos para el descuento. Qué los dirigidos por Pompei - Larrosa cedieron mucho terreno y ese temor por dar oportunidades que los oponentes sin querer encuentran, aunque los rivales también juegan.
Huracán era una "marioneta" sin hilos después de aquella derrota en Nuñez. Cambió por sus jugadores, particularmente porque físicamente recuperó a Zárate y a Britez Ojeda, porque por fin tiene a un goleador, Javier Campora, por un cambio de actitud ( me canso de escribir la misma palabra, pero no hay otra para describir tan exacto el concepto ) y porque quizá el entrenador le encontró al equipo aquello que otros no lograban descubrir. Con muchos errores, pero con pequeños aciertos que partido tras partido se ven con más claridad, el camino se hace transitable y la confianza se hace amiga de estos jugadores.
El Ducó brilló por un sol imponente, por un triunfo importantísimo, y por la gente festejando como no la hacía desde aquella tarde del tres a cero al "ciclón". Un viaje a Mendoza (qué buenos recuerdos), y la visita de Racing son las próximas paradas. Díficiles como todas, pero no imposibles.
Jorge Aja Garcia
Huracán consiguió una victoria clave. Fundamental para continuar con firmeza e ilusión hacia el final del camino donde se topará con un objetivo que quizá tenga un valor similar al de la conquista de un campeonato.
Tropiezos de los rivales más directos en la pelea por mantener la categoría, el Globo de Pompei en los cuarenta y cinco minutos iniciales decretó un triunfo reservado para gozar como lo hicieron todos los "quemeros" y los jugadores también.
Un primer tiempo abrumador por parte del local. En todas las lineas y en cada sector donde se disputaba la pelota Huracán era superior. Sin peso en ofensiva el conjunto de Cappa no podía con el muro que habían levantado Machín, Battaglia y Soplán en el medio. Neira era absorvido en la marca y el circuito que junto al "maestrico" Gonzalez y el "mellizo" Schelotto, (salió lesionado antes del final de la primera mitad), suelen formar "los triperos", estaba totalmente desarticulado. Y el Globo dentro de esa superioridad estableció en el marcador esa diferencia. Primero fue el juvenil Battaglia con una tranquilidad llamativa para definir ante el experimentado Gastón Sessa y el segundo de Javier Campora. Pero habría que anotárselo a Rolando Zárate. Cuántos adjetivos se merece la escena previa al gol. Y todos los laureles para el Roly. Una jugada qué meses atrás era imposible que el ex Vélez hubiera podido capitalizar. Corrió lo que para muchos era una pelota perdida, puso el cuerpo para ganar la posición, el mismo cuerpo que en el torneo pasado mostraba signos de golpes y de impotencia, y que daba ventaja contra los defensores oponentes, a posterior y levantando la mirada envió un centro preciso para que el "cachorro" Campora pusiera el 2 a 0. (el quinto personal en el campeonato, tras siete partidos).
El conjunto del Bosque tenía la obligación de reaccionar en la reanudación y el Globo le dio la posibilidad y muchas de acercarse en el marcador. El conjunto de Tito, no apretaba en el medio como unos minutos antes, Juan Neira con su habilidad, más las proyecciones de Sapetti y Castro por los laterales complicó muchísimo a los marcadores locales tanto que Machín por la derecha y Matías Quiroga en la izquierda eran permanentemente superados y los disparos cruzados sobre el área de Monzón "soplaban" cada vez con más insistencia. El uno del globito evitó en más de una ocasión el descuento, ( irreemplazable Gastón) y el improvisado zaguero, Britez Ojeda se constituyó en la figura del segundo tiempo por parte del equipo de Parque Patricios. También los delanteros visitantes aportaron lo suyo para hacer más difícil el descuento, errando ocasiones muy propicias.
En ofensiva para Huracán, algunas ocasiones para llegar al tercero casi todas en los pies y en la cabeza de Zárate, que partido a partido, parece resurgir de su propio aislamiento. Aunque quedó esa sensación que Gimnasia al menos había echo méritos para el descuento. Qué los dirigidos por Pompei - Larrosa cedieron mucho terreno y ese temor por dar oportunidades que los oponentes sin querer encuentran, aunque los rivales también juegan.
Huracán era una "marioneta" sin hilos después de aquella derrota en Nuñez. Cambió por sus jugadores, particularmente porque físicamente recuperó a Zárate y a Britez Ojeda, porque por fin tiene a un goleador, Javier Campora, por un cambio de actitud ( me canso de escribir la misma palabra, pero no hay otra para describir tan exacto el concepto ) y porque quizá el entrenador le encontró al equipo aquello que otros no lograban descubrir. Con muchos errores, pero con pequeños aciertos que partido tras partido se ven con más claridad, el camino se hace transitable y la confianza se hace amiga de estos jugadores.
El Ducó brilló por un sol imponente, por un triunfo importantísimo, y por la gente festejando como no la hacía desde aquella tarde del tres a cero al "ciclón". Un viaje a Mendoza (qué buenos recuerdos), y la visita de Racing son las próximas paradas. Díficiles como todas, pero no imposibles.
Jorge Aja Garcia
martes, 22 de marzo de 2011
Así, es otra cosa.
Faltando cinco minutos para el final del partido, Javier Campora logró el empate en el sur y quedó plasmado que Huracán intenta otra cosa. Si ese cabezazo pegaba en el palo y no entraba, el ánimo no sería el mismo. Pero estos partidos ( Newell's, Banfield ) hace unos pocos meses atrás no se remontaban ni por milagro. Todo lo contrario. Tan solo recordar la derrota en Bahía Blanca contra Olimpo o cualquier encuentro donde el Globo comenzara uno, ni hablar, dos goles abajo.
Tendrá que ver el cambio de técnico, quizá. Pero nada había cambiado de Rivoira a Brindisi. El presente con Pompei indica que este renovado Globo, (solo por actitud, no por plantel), lucha y consigue resultados.
Aún dando facilidades y muchas ventajas defensivas, se las arregla para molestar y complicar a los adversarios. En el fondo, anoche una vez más quedó confirmado que Carlos Quintana es imprescindible con sus horrores y con sus aciertos, pero no hay reemplazante para él. Criticado desde esta columna por sus tropiezos es necesaria su presencia para acompañar en la zaga central.
Los primeros minutos suelen ser un calvario para Huracán y remontar dos goles desde los 20 minutos del primer tiempo es una tarea complicada y el entrenador sabe que tiene que trabajar en la concentración de la última linea para que estas cosas no se repitan. Son ventajas muy grandes a las que queda expuesto el equipo.
Los tres del medio cada uno con sus cualidades por momentos aguantan el tembladeral y en otros aportan en la creación. Machín con sus corridas "desprolijas" empuja y va. Britez Ojeda a la par de Rodrigo Battaglia intentan en la recuperación acercar el balón a los pies de Maidana, como dice un amigo, el único diferente. Y el Globo genera vuelo y llegadas a partir de su habilidad. Con pelota parada o con sus intentos de media y larga distancia. Este Huracán versión Pompei llega en incontables ocasiones al área rival y con peligro, algo que se extrañaba desde la época del ocaso de Ángel Cappa.
El Roly Zárate demuestra una condición física diferente a la del año pasado, entonces su aporte cambia rotundamente. Y Javier Campora confirma con goles el objetivo de su contratación. Para eso llegó y repensando en todos los que pasaron por su puesto en estas últimas temporadas, entonces obliga a escribir que es la inversión mejor concebida.
Banfield tuvo varias ocasiones para alargar la diferencia al comienzo del segundo período, pero perdonó y Huarcán con argumentos logró un empate, me animo...., con sabor a triunfo.
El Globo con su cosecha de puntos partido tras partido, sigue en la lucha. Unos se acercan, otros se escapan. Así será hasta el final. Llega un partido clave contra Gimnasia, al igual que contra Quilmes, las tres perlas, ( valdrían seis para el promedio del descenso), potencian este empate y la posibilidad de conseguirlos es real.
El invicto que mantiene Pompei desde su arribo es anecdótico para algunos, pero dentro de este juego, ( al fin el fútbol es solo un juego que se transformó en una realidad de vida o muerte ), sumar partido tras partido alimenta la ilusión y recarga las esperanzas.
Jorge Aja García
Faltando cinco minutos para el final del partido, Javier Campora logró el empate en el sur y quedó plasmado que Huracán intenta otra cosa. Si ese cabezazo pegaba en el palo y no entraba, el ánimo no sería el mismo. Pero estos partidos ( Newell's, Banfield ) hace unos pocos meses atrás no se remontaban ni por milagro. Todo lo contrario. Tan solo recordar la derrota en Bahía Blanca contra Olimpo o cualquier encuentro donde el Globo comenzara uno, ni hablar, dos goles abajo.
Tendrá que ver el cambio de técnico, quizá. Pero nada había cambiado de Rivoira a Brindisi. El presente con Pompei indica que este renovado Globo, (solo por actitud, no por plantel), lucha y consigue resultados.
Aún dando facilidades y muchas ventajas defensivas, se las arregla para molestar y complicar a los adversarios. En el fondo, anoche una vez más quedó confirmado que Carlos Quintana es imprescindible con sus horrores y con sus aciertos, pero no hay reemplazante para él. Criticado desde esta columna por sus tropiezos es necesaria su presencia para acompañar en la zaga central.
Los primeros minutos suelen ser un calvario para Huracán y remontar dos goles desde los 20 minutos del primer tiempo es una tarea complicada y el entrenador sabe que tiene que trabajar en la concentración de la última linea para que estas cosas no se repitan. Son ventajas muy grandes a las que queda expuesto el equipo.
Los tres del medio cada uno con sus cualidades por momentos aguantan el tembladeral y en otros aportan en la creación. Machín con sus corridas "desprolijas" empuja y va. Britez Ojeda a la par de Rodrigo Battaglia intentan en la recuperación acercar el balón a los pies de Maidana, como dice un amigo, el único diferente. Y el Globo genera vuelo y llegadas a partir de su habilidad. Con pelota parada o con sus intentos de media y larga distancia. Este Huracán versión Pompei llega en incontables ocasiones al área rival y con peligro, algo que se extrañaba desde la época del ocaso de Ángel Cappa.
El Roly Zárate demuestra una condición física diferente a la del año pasado, entonces su aporte cambia rotundamente. Y Javier Campora confirma con goles el objetivo de su contratación. Para eso llegó y repensando en todos los que pasaron por su puesto en estas últimas temporadas, entonces obliga a escribir que es la inversión mejor concebida.
Banfield tuvo varias ocasiones para alargar la diferencia al comienzo del segundo período, pero perdonó y Huarcán con argumentos logró un empate, me animo...., con sabor a triunfo.
El Globo con su cosecha de puntos partido tras partido, sigue en la lucha. Unos se acercan, otros se escapan. Así será hasta el final. Llega un partido clave contra Gimnasia, al igual que contra Quilmes, las tres perlas, ( valdrían seis para el promedio del descenso), potencian este empate y la posibilidad de conseguirlos es real.
El invicto que mantiene Pompei desde su arribo es anecdótico para algunos, pero dentro de este juego, ( al fin el fútbol es solo un juego que se transformó en una realidad de vida o muerte ), sumar partido tras partido alimenta la ilusión y recarga las esperanzas.
Jorge Aja García
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